Mantener la calidad en el trabajo
Lunes, 15 Septiembre 
Muchas veces intentamos librar batallas que ya están perdidas, desterrar extranjerismos ya plenamente consolidados… Creo que sobran los ejemplos para esto. Desgraciadamente, también sobran los ejemplos en los que el cliente se empeña en incluir términos totalmente incorrectos.
Hay argumentaciones para todos los gustos, pero quizás la más típica sea la de: “Nosotros, los X (léase informáticos, médicos, economistas…) lo decimos así”, mientras que a veces esto no es del todo cierto y se debe más bien a que unos cuantos simplemente no se preocupan en pensar cómo se dice ese término en concreto en español o a que estos mismos consideran que dan una imagen más profesional si utilizan un extranjerismo.
Otras veces se nos remite a un glosario enviado junto con el encargo de traducción. Sí, me refiero a esos glosarios que muchas veces le pueden salvar a uno pero que otras muchas incluyen errores innombrables…
Creo que la conclusión de todo esto es que, si bien los traductores no somos, ni mucho menos, los amos del lenguaje, sí que debemos tener muy presente nuestra gran responsabilidad sobre la evolución que puedan tener determinados términos en nuestra lengua. Un buen traductor debe tener una serie de conocimientos lingüísticos, sobre el tema sobre el que se vaya a traducir, etc., pero también debe ser capaz de “negociar” con el cliente para mantener la calidad en el trabajo que está realizando.
